Llevamos años insistiendo en los beneficios del ejercicio para la salud, pero una nueva investigación muestra que puede que ésta no sea la forma más eficaz de motivar a la gente para que haga más ejercicio. Centrarse en cómo -y no en por qué- hacer ejercicio parece producir mayores resultados prácticos en términos de aumento del tiempo de entrenamiento.
Investigadores de la Texas Christian University tomaron a 51 estudiantes universitarios sedentarios y les dejaron elegir un ejercicio objetivo para practicarlo durante 8 semanas: caminar a paso ligero, correr/trotar, entrenamiento elíptico, ejercicio en grupo o montar en bicicleta.A continuación, se asignó a los participantes a un grupo de "razones", "acciones" o de control. Al grupo de "razones" se le pidió que escribiera por qué debería hacer más ejercicio, y al grupo de "acciones" se le pidió que escribiera en un diario cómo alcanzar sus objetivos de ejercicio - por ejemplo, hacer ejercicio con un amigo, apuntarse a un gimnasio, llevar zapatillas en el coche, hacer ejercicio con música o en un lugar favorito (el grupo de control no escribió en su diario). Al cabo de dos meses, el grupo de "acciones" hacía 36 minutos más de ejercicio a la semana que el grupo de control, mientras que el grupo de "razones" sólo 12 minutos más; en otras palabras, el grupo de "acciones" hacía un 230% más de ejercicio que el grupo de "razones". Así que, aunque puede que no sea motivador, sigue siendo bueno saber que el ejercicio alarga la vida, frena el apetito (especialmente el goloso), disminuye el Parkinson y el cáncer de mama.
Publicado el 1 de octubre de 2010



