Bebé, hace frío fuera... que puede ser lo que enciende el romance, y a su vez, la concepción en esta época del año. Las tasas de natalidad se disparan a finales de septiembre o principios de octubre, lo que -haciendo cuentas- significa que muchas parejas conciben durante las vacaciones. Puede que en las primeras semanas y meses de embarazo no te apetezca hacer ejercicio, sobre todo cuando el tiempo es inclemente, pero un nuevo estudio ofrece una nueva motivación: Mantenerse activa puede ayudar a mejorar el desarrollo cerebral de su bebé más adelante.
Investigadores canadienses reclutaron a 60 futuras mamás en su primer trimestre. A la mitad de las mujeres se les pidió que hicieran ejercicio un mínimo de 20 minutos tres veces por semana, a una intensidad mínima del 55% de su capacidad aeróbica máxima; a la otra mitad se les pidió que no hicieran ejercicio. Una vez ocurridos los pequeños acontecimientos felices, los recién nacidos de las madres que hacían ejercicio mostraron un mejor desarrollo mental (medido por la forma en que el cerebro de los bebés responde a sonidos desconocidos) en comparación con los controles.
Estos últimos hallazgos se suman a las pruebas cada vez más numerosas que sugieren que los embarazos en buena forma benefician tanto a la madre como al niño. El sobrepeso o la obesidad, por ejemplo, aumentan el riesgo de diabetes gestacional, preeclampsia y aborto espontáneo. El consumo de alimentos grasos durante el embarazo también puede aumentar las probabilidades de que su hijo sea obeso más adelante. ¿Qué debe hacer? Elija muchas fuentes saludables de folato -espinacas, espárragos, brócoli, coles de Bruselas- para reducir el riesgo de defectos congénitos, mientras que una cantidad abundante de colina puede mejorar la memoria de su hijo más adelante en la vida.
Publicado el 1 de enero de 2014



