Actividad física relacionada con un menor riesgo de insuficiencia cardiaca

Consiga un pasatiempo, y además activo. La actividad física regular es esencial para controlar el peso y se ha demostrado que fortalece el cerebro, la mente, los huesos y los genes. Pero los beneficios para la salud no acaban ahí. Hacer de la actividad física una parte regular de su día podría ayudar a retrasar la aparición de enfermedades crónicas y podría ayudar a prevenir enfermedades del corazón e insuficiencia cardíaca.

En un estudio de una encuesta nacional sueca sobre salud, los investigadores analizaron el historial médico, los factores de estilo de vida (como el hábito de fumar o el consumo de alcohol) y los patrones de actividad física de casi 40.000 participantes. La actividad física incluía tanto las actividades de ocio, como caminar, nadar, correr o montar en bicicleta, como la actividad física total, que englobaba la energía gastada durante un día completo de 24 horas. En cuanto a los antecedentes médicos, los investigadores se centraron en las afecciones relacionadas con el corazón y la insuficiencia cardiaca.

Unos 13 años después de las respuestas iniciales, el 3,9% de los participantes había sufrido insuficiencia cardiaca. Significativamente, los resultados mostraron que a medida que aumentaban los niveles de actividad física en el tiempo libre, disminuía la tasa de insuficiencia cardiaca. El efecto fue mayor a medida que la actividad aumentaba de 0 a 3 METh/día (renovación de energía metabólica por hora, una medida científica del gasto energético), lo que se corresponde bien con la recomendación de los CDC de 150 minutos de actividad moderada a la semana (aproximadamente 1,1-2,1 METh/día). Se observaron pocos beneficios adicionales por encima de esta cantidad. La actividad diaria total también afectó a la tasa de insuficiencia cardiaca, pero en menor medida.

Los investigadores creen que la actividad física regular no sólo ayudó a reducir el riesgo de varias afecciones que conducen a la insuficiencia cardiaca, como la hipertensión, la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardiacas, sino que la propia actividad física puede haber afectado directamente al riesgo de insuficiencia cardiaca. Las actividades de resistencia fueron probablemente las que más influyeron porque ayudan a que el corazón bombee, lo que puede mejorar el flujo sanguíneo.

Entonces, ¿qué significa esto para usted? Levántese y muévase para que su corazón siga bombeando con fuerza. Intenta hacer al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana, por ejemplo, 30 minutos de marcha rápida cinco días a la semana. Ir a la cinta de correr puede ser estupendo para el corazón, pero hay muchas otras formas de mantenerse activo si el gimnasio no es lo tuyo. Dé un paseo en bicicleta, vaya a las pistas de esquí, juegue al aire libre con sus hijos, apúntese a una clase de baile u organice un partido de baloncesto: lo que le parezca más divertido. Mantenerse activo durante toda la vida es esencial para la salud del corazón, y la clave está en encontrar actividades que te gusten y a las que te aferres.

Publicado el 1 de febrero de 2015