Hasta hace poco, cuando se mencionaba la palabra "chía", aparecían figuritas de arcilla a las que les brotaba "pelo" de chía. Pero nuevas investigaciones están descubriendo los posibles beneficios para la salud de esta antigua semilla azteca. La chía, rica en nutrientes, es una excelente fuente de omega-3 en forma de ácido alfa-linolénico o ALA (también presente en las nueces y las semillas de lino). El ALA es un precursor del EPA y el DHA, ácidos grasos que pueden favorecer la salud del corazón. De hecho, un estudio reciente en humanos descubrió que el consumo de chía ayudaba a reducir tanto la presión arterial como la inflamación.
La chía proporciona una gran cantidad de otros nutrientes convencionales, incluyendo la friolera del 44% de la fibra diaria, el 20% del calcio diario, el 15% del hierro, el 25% del fósforo y el 30% del manganeso - todo ello en una porción de tan sólo 1 onza. En comparación con las nueces, la misma porción es más baja en grasa y calorías.
Para que el ALA sea biodisponible en las semillas de chía, las semillas deben ser molidas o trituradas... las semillas de chía enteras no permiten que el ALA entre en la sangre. Las semillas de chía son ideales espolvoreadas sobre el yogur, la avena, los cereales o las ensaladas.
Publicado el 1 de mayo de 2010



